Jacinto se había cansado de esperar una oportunidad para sobresalir en el mundo de la actuación y a los veintiséis años decidió aceptar el puesto de ayudante ejecutivo que le ofrecían en una pequeña constructora. Año con año se acomodo en un lugar de oficina en el que tenía seguridad y estabilidad económica. Un domingo mientras esperaba pagar la fila del supermercado, Jacinto se encontró a su excompañera teatral Julia quien exclamó: Jacinto qué sorpresa, ha pasado mucho tiempo, ¿cómo te ha ido? Jacinto respondió contando poco a poco los beneficios de su nuevo trabajo y trató de hacerle ver a Julia lo equivocada que estaba al vivir al día y conformarse con participar en una pequeña compañía de teatro itinerante, Julia le dijo que lamentaba que Jacinto ya no persiguiera su sueño de actuar, porque él tenía mucho talento. Jacinto no volvió a ver a Julia hasta que pasados veintidós años encendió el televisor y observó la ópera musical más reciente de su director favorito. Un sentimient...
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